Hace demasiados años, Roddy Frame, disfrazado de Aztec Camera, dió su primera lección magistral con un álbum de canciones pop maravillosamente vitales High Land, Hard Rain (1983) era alegre pero con mucha sabiduría musical, fruto de la ingestión de una mezcla heterogénea de influencias.
Más de tres décadas después, el rostro que aparece en la portada de su cuarto álbum en solitario lleva las marcas de la mediana edad, pero el hilo que conecta esa primera declaración con la voz de Seven Dials es notablemente fuerte
Lo que está claro en Seven Dials, que se lanzó en mayo de 2014, es que Frame no ha perdido nada de su habilidad para crear himnos. En un universo más perfecto, le habría mostrado a Gary Barlow como se hace una canción perfecta en "White pony", "Into the sun" o en "Forty days of rain". En “Rear view mirror” rinde tributo a Bacharach mientras que “English garden” es un lamento malhumorado al estilo de Lou Reed.
El paisaje emocional de Frame entrelaza una exquisita melancolía y un optimismo de ojos brillantes habiendo cumplido 50 ese año. “Enterradme en Seven Dials”, canta en un momento, “para que mi alma nunca encuentre su camino”, mientras que “The other side” reflexiona sobre la otra vida.Y se vuelve todo corazón en “From a train”, cantando a un amor perdido.
Seven Dials és un álbum soberbio de un artista para mí nunca lo suficientemente valorado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario