Portishead se enfrentaron en Third, un título tan imaginativo como el de su segundo álbum, a un reto similar al que se enfrentaron Radiohead después de OK Computer; volver a hacer un buen disco que suene a sí mismos para repetir la cumbre creativa y comercial del grupo, pero sin que repetir la misma fórmula sea una opción planteable. Curiosamente, tanto la estrategia de este álbum en cuanto a su producción como el grado de consecución, son similares a los de ‘Kid A’.
Aquí
el trío de Bristol amplía y oscurece aún más su paleta sonora para renovarse sin, al mismo tiempo, dejar de ser ellos mismos: ni rastro queda ya de los característicos scratchs pero a cambio, en temas como “Machine gun” o “We carry on” -todo un homenaje a sus amados Silver Apples- Barrow conduce la rítmica a fronteras cercanas a lo industrial. Los exuberantes arreglos de antaño que hasta les llevaron a firmar el directo “PNYC” con una orquesta, dejan ahora paso a una producción austera, con momentos cercanos al disco de la Gibbons con Rustin Man, como la acústica “Deep water” o el arranque de la hermosísima “The rip” que termina por despegar con el característico motorik de Neu!.
Third és, en definitiva, muchas cosas, demasiadas como para condensarlas en quince líneas, pero sobre todo la confirmación de que la añoranza y el culto profesado a Portishead és mucho más que un ejercicio de melancolía.







