miércoles, 22 de mayo de 2024

LA HABITACION ROJA Radio (Astro, 2001)


 Sin duda este tercer trabajo de LHR no tiene la magnificencia compositiva y arreglista de Largometraje(1999), ¿a cambio qué tenemos?, pues por un lado violines, muchos violines, en casi todas las canciones aparecen, aunque especialmente en las dos que abren el álbum. Además de violines encontramos dos aspectos bien distintos, por un lado hay momentos extremadamente minimalistas, casi acústicos, como "Bona nit" y algunas fases de "Universal" y "El hombre del espacio interior". Por otra parte, lo que encontramos son temas excesivamente ruidosos, con momentos en los que no se logra distinguir nada, como "Canción de amor definitiva" y algunos pasajes de "Potterville" y "Un día perfecto".

Por otra parte, hay temas buenos, los mejores del disco para mi son "Universal" y "El hombre del espacio interior", aunque en la primera, la verdad es que la joden bastante con el ritmillo que se marcan ”… sigue así, lo estás haciendo muy bien…”, que la verdad es que no pega mucho con el resto de la canción. Por su parte en "Potterville" y en "El cuarto azul" juegan con los teclados analógicos y la densidad sonora para crear paisajes oscuros y envolventes, consiguiéndolo en parte con la primera, pero lo que es "El cuarto azul" se queda bastante floja y aburrida (también contribuye a esto el speech-susurro en alemán!!).

. El disco supuso la confirmación definitiva del grupo en la escena pop nacional y la constatación de la progresión de la banda, igualando el nivel mediático con el sonoro, es notoria la evolución a lo largo de estos primeros discos, desde el sonido 90's de sus primeras grabaciones, la banda va adquiriendo matices extraídos de sus referencias musicales como The Go-Betweens, Teenage Fanclub o Magnetic Fields, lo que enriquece todavía más su sonido.

martes, 21 de mayo de 2024

PARADE Materia oscura (Jabalina, 2011)


 ¿Es Materia Oscura un duelo a muerte entre Parade y Antonio Galváñ? ¿Asistimos a la definitiva confesión de Galvañ, tras perder la batalla y quitándose el casco oscuro, al “Parade, soy tu padre”? ¿O simplemente es otro cuento creado para aligerar la estancia en un refugio alpino de un frío y desapacible verano? ¿De qué manera hay que tomarse las estrofas de ¿»Eres un robot»? («Queridos oyentes/ Os tengo que contar/ Que vuestro cantante/ Hace tiempo que no está/ Al señor Parade/ Algo le pasó») o los continuos reproches que se echa él mismo en cara en otras canciones como haría un amante despechado y con algo de rencor acumulado?

En fin, Antonio Galváñ quizás pasa por algo a medio camino entre la crisis personal y el hastío, o simplemente por la mala leche general que nos azota a todos, pero ello no quita que su genio creativo le siga bastando para firmar un disco notable que aguanta el recuerdo de otros trabajos suyos donde seguía creyendo en el juramento hipocrático del pop. Y es que tampoco este disco es un vía crucis autocompasivo donde Galváñ carga con la cruz y se deja azotar con gusto, simplemente es un trabajo de alguien que refleja sus dudas, miedos y decepciones tras casi veinte años de carrera. Hay gente que en casos parecidos se compra un Cayenne. Por otro lado es destacable que en esta atmósfera sombría, y aunque en la primera canción del disco pide “N
o más rocanrol”, su música sigue ofreciendo su contradictoria luminosidad característica y recuerda en su ritmo a canciones de discos anteriores. Casi casi se podrían bailar algunas de sus canciones. Casi.

Los seguidores de Parade quizás pasarán momentos de angustia escuchando algunas letras, aunque si no se atienden tanto se quedarán con un disco muy pop, con grandes momentos pero como siempre también algún que otro pequeño bajón. Su obsesión con el espacio sideral sigue intacto, por si alguien se lo estaba preguntando. Su alter ego tan parecido al famoso Major Tom sigue orbitando la Tierra y viendo los fuegos artificiales en los cielos de Beijin. Quizás esta vez un poco más incómodo de lo habitual pero sentirse así en un entorno enfermo es signo de buena salud.

Crítica de Jordi Dalmau para Muzicalia del 3 de Julio de 2011.

miércoles, 15 de mayo de 2024

WHITNEY Light upon the lake (SECRETLY CANADIAN, 2016)

Ahi va la crítica de este trabajo que publicó MondoSonoro...



 Whitney consiguieron con este disco lo imposible. ¿Cuando fue la última vez que escuchasteis una canción compuesta después del año 1998, que acabara con un “na-na-na-na” y no les provocara un espasmo incontrolado de los que te contraen la cara en una mueca de intenso recelo y desvían la mirada? ¿Eh? ¿Cuándo? “Golden days” fué la melodía del mes de agosto en todo el mundo, en gran parte porque el cantante de Whitney, Julien Ehrlich, es también su batería y tiene una voz magnífica, adolescente, soul, intensamente nostálgica y adictiva. No es por desmerecer el trabajo de Max Kakacek, la otra alma de Whitney y también ex Smith Westerns, pero con esta voz tiene la mitad del trabajo hecho.


Ayuda lo suyo que el disco de debut de Whitney, claro heredero del pop indie clásico, sea un trabajo impecable de pop vintage, delicadamente construido como una carta de amor a influencias refrescantes, que apenas asoman por el pop americano de los últimos años como The Band o Gram Parsons, pasadas por el tamiz de la Stax. Alimentadas por historias de amor frustradas y largas sesiones de terapia comunal con los colegas en el parque del college, canciones como “No woman” o “Southern nights” harán el resto.

miércoles, 8 de mayo de 2024

PUSSY GALORE Dial "M" for motherfucker (Caroline, 1989)


 Grupo seminal donde los haya, és la nave nodriza de gentuza como Jon Spencer, Neil Hagerty o Bob Bert, grabaron 3 discos y este es el segundo, de título y portada más que curiosos.

En este artefacto las canciones son más sustanciales y la producción más limpia (aunque lejos de ser de escucha fácil). La combinación de guitarras ruidosas, percusión tipo cascabel y voces con gruñidos y gritos no ha cambiado pero hay más profundidad en el estruendo. Por supuesto, PG todavía estaban improvisando sin bajo pero el sonido es más completo, menos metálico. 

El mayor cambio, sin embargo, es que las letras no parecen diseñadas simplemente para ofender. Claro que sigue habiendo muchos tacos por ahí, pero se usan más como especia que como ingrediente principal. 

Spencer y su equipo parecen más preocupados por pasar un buen rato que por cabrear a todos. Y si esto significa agregar un poco de funk a la mezcla, que así sea. "Understand me" y "Dick Johnson" son intentos particularmente exitosos de darle algo de ritmo al ruido. Algunas de las otras pistas entran en la categoría de relleno, pero todavía hay más aciertos que errores. El resultado final es que Dial 'M' para Motherfucker suena más como un plano de lo que harian despues  Jon Spencer Blues Explosion que como el PG de sus primeros años. El hecho de que Spencer se encargue de la mayor parte de las voces, que anteriormente compartían con Julia Cafritz, quien pronto dejaría la banda, solo refuerza esa impresión.

PET SHOP BOYS Electric (Parlophone, 2013)

 Aunque se siente como un regreso a sus orígenes, no hay nada parecido a Electric en la discografía de Pet Shop Boys, al menos no a nivel de...