viernes, 29 de agosto de 2025

MY MORNING JACKET Circuital (ATO, 2011)


 Ayudados por el magnífico productor (y miembro de Decemberists) Tucker Martine, el quinteto de Kentucky grabaron estas diez canciones (45 minutos, su álbum más breve) en una iglesia de su Louiseville natal con el propósito de conseguir un ambiente más genuino y cercano a sus orígenes, buscando trasladar el sonido de las canciones en directo al estudio (con excepción de las cuerdas). Eso no implica que suenen a country-rock al uso, como en sus dos o tres primeros álbumes, sino que recuperan la mezcla de sofisticación y tradición que les encumbró con ‘Z’. 

De hecho, como decíamos, no es que renunciaran precisamente a los toques de música negra que han ido introduciendo en su obra, como demuestran los coros y vientos del pegadizo single "Holdin´on to Black Metal", el bajo superfunky de "First light" o el arreglo vocal que abre "The day is coming".

El álbum recuerda a clásicos como The Allman Brothers Band o The Doobie Brothers, pero siempre introduciendo elementos característicos en ellos como los teclados ambientales o esos bajos tan Radiohead pre-‘Kid A’ que destacan especialmente en la primera mitad del álbum (la más brillante) con cortes majestuosos como "Victory dance", "The day is coming" o la titular ‘Circuital‘, cuyos siete minutos nos llevan inexorablemente a otros grandes del rock norteamericano de la última década: Wilco.

 La segunda mitad del álbum resulta algo más convencional con temas como "You wanna freak out", "Slow slow tune" o el melancólico cierre con "Movin’ away", bonitos medios tiempos que, sin embargo, no están a la gran altura del inicio del disco y palidecen ante la belleza de la balada "Wonderful (The way we feel)". 

Circuital es un disco notable que repara en buena medida el tropiezo de Evil Urge (2008)
y les hace tomar el paso de la vanguardia del indie rock norteamericano.

martes, 19 de agosto de 2025

BLUE RODEO Small miracles (Warner, 2007)


 En este trabajo Blue Rodeo busca regresar a las raíces del grupo tras algunos álbumes que experimentaron, generalmente con éxito, con una producción más sofisticada, incluyendo instrumentos de viento. 

Algunos de esos toques aparecen aquí, por ejemplo en el tema de casi siete minutos "Black ribbon" de Greg Keelor . Pero en general, esta todo basado en la guitarra. El animado tema pop/rock "C'mon" de Jim Cuddy es el primer sencillo del álbum, y sus melodías country/folk de medio tiempo, como la fluida "Mystic River", son habituales, pero las canciones se interpretan en gran medida en lo que solo puede llamarse el estilo tradicional de Blue Rodeo. 

Siempre ha habido elementos de Buffalo Springfield en el sonido de la banda. Estos elementos se acentúan en este lanzamiento, especialmente en la vibrante "Blue house" de Keelor y la encantadora "3 hours away" de Cuddy . Ambos cantautores están en plena forma, tanto vocal como compositivamente, escribiendo algunas de sus mejores canciones, una hazaña nada desdeñable a estas alturas de su colaboración. 

El resto de la banda bien podrían ser músicos de estudio contratados, ya que su acompañamiento es competente, aunque discreto y casi anónimo. El último cuarto de hora del álbum está cargado de material más suave e introspectivo, incluyendo una segunda versión de "3 hours away" que deja al oyente con una atmósfera cálida y melancólica. "It makes me wonder" de Keelor es otra de sus canciones más sentidas, que se desarrolla desde un inicio suave hasta una épica en toda regla. Impulsada por un sutil órgano y pedal steel, es la melodía más cautivadora y personal del álbum. Su intento de bossa nova en "Together" es más soso que conmovedor, pero demuestra su disposición a explorar nuevas áreas musicales. 

miércoles, 13 de agosto de 2025

GUADALUPE PLATA (Everlasting, 2015)


 En este cuarto disco (o tercero, si el primero no se considera un debut en largo) estos novios de la muerte siguen obsesionados con la ultratumba, con los gatos asesinados, la nocturnidad y el malditismo, y su música, por supuesto, permanece empapada de blues.

Aquí aparecen novedades a nivel vocal, con un Pedro de Dios que echa a volar, y estilístico, con influencias inéditas en lo instrumental: Howlin' Wolf, Gene Vincent o Charlie Parker. El creciente poder de la guitarra de Pedro de Dios sube el listón de manera que las canciones consiguen sonar exactamente a lo que dicen sus títulos: "Agua turbia", "Mecha corta", "Tormenta"... pero su voz es lo que ha dado un salto cualitativo más claro. Sorprendente, sólido pero consecuente con su desparpajo habitual, Pedro alcanza un nivelazo inesperado ("Serpientes negras") e incluso increíble (en la mencionada “Mecha corta”). 

Los temas son puro groove, más que las canciones redondeadas y cerradas, siguen siendo la marca de la casa y mantienen ese trance casi demoníaco de negritud, ya sea al estilo Wolf de “Hoy como perro” o rozando lo jazzístico como en la sensacional “Filo de navaja”.

Recomendado escuchar con buenos cascos para apreciar los arreglos de pianola, maracas y cencerros, las extraordinarias líneas de bajo (las mejores de su discografía están en este disco) y, sobre todo, para que el corazón bombee al ritmo de percusiones como las de “Huele a rata” (¿guiño a Big Mama Thornton?) o “Hueso de gato negro”.

lunes, 11 de agosto de 2025

NEGU GORRIAK Borreroak baditu milaka aurpegi (ESAN OZENKI, 1993)


 Ojo a esta reseña de Don Snowden.....

Esto es lo máximo. Borreroak Baditu Milaka Aurpegi es uno de los mejores CDs publicados en cualquier idioma durante los 90: rápido y furioso, potente y melódico, inteligente y salvaje, discordante y orgánico. La letra está en euskera, pero no se necesita traducción para ganchos memorables como el estribillo punk de "Bi Doberman Beltz" o las melodías de guitarra, sencillamente preciosas (al estilo de una balada de Jimi Hendrix ), de "Ixtoixen". Es un triunfo en todos los aspectos: la producción realza el drama inherente a la música, la destreza técnica de Kaki Arkarazo hace que las guitarras simplemente rugan, y los collages de sonido (con samples que van desde JFK hasta clásicos del soul como James Brown and the Meters ) son maduros y sofisticados.


 Si bien los riffs con toques metaleros, centrales en la mezcla explosiva de la banda, siempre fueron mucho más inventivos que excesivos, el disco es una auténtica mina de oro para los amantes de los grandes ganchos de guitarra. "Bi Doberman Beltz" arranca con una vibrante mezcla de acordes thrash, guitarras solistas en armonías en tándem y un final a doble ritmo que te deja sin aliento. "Rock & Rollaren Jukutria", "Pistolaren Mintzoa" y "Kaixo" funcionan porque los riffs encajan justo donde deben; es bastante predecible, pero los números cuadran. Y "Erori", "Hiltzeko Era Ugari" y "Hemen Izango Bazina" funcionan porque el magistral dominio de la dinámica de la banda construye y superpone los riffs en cascada para lograr la máxima potencia acumulativa. Para variar, Negu Gorriak incorpora un funk furioso con instrumentos de viento ("Bost Gehiago") y ska de carreras ("Kolore Bizia"), una versión dub de una variante de la línea de bajo de "Exodus" de Bob Marley & the Wailers (la canción principal), y un ligero cambio de ritmo salsero ("Chaquito") al final del disco.

 Es difícil contenerse con los superlativos con una música tan contundente, comprometida e inventiva como la que Negu Gorriak ofrece en este disco.



PALACE MUSIC Arise, therefore (Drag City, 1996)

 Una vez más, Will Oldham con este trabajo emerge de la turbia neblina del Medio Oeste con otra ración de encantadoras y discretas reflexion...