Con Margot Malevaje da un importante paso adelante. La mejoría es notable en el grupo, tanto en los músicos, más rodados y con un dominio mayor del género (tango), como en Antonio Bartrina, que cada vez canta mejor. Además, entran nuevos instrumentos, un violín, con la colaboración de Manolo Más Ayensa, y una armónica, la de Ignacio Martín Sequeros. Y es especialmente decisiva para el futuro de Malevaje, la entrada del maestro Osvaldo Larrea en el bandoneón, un instrumento sin el que es muy difícil entender el tango.
Mientras estaban dando los últimos toques al disco, conducido al estudio por el cantante de tangos Roberto Grandi, conocen al maestro Osvaldo Larrea, bandoneonista, compositor y arreglista argentino, viejo tanguero que estaba de vacaciones en Madrid, y que se sorprende de que gente joven y de España se dedique a interpretar tangos, cuando en Argentina la mayoría de los jóvenes no quería ni oir hablar del asunto. Tanto que se anima a colaborar en este segundo disco, poniendo su bandoneón sobre la grabación ya hecha de dos de las canciones, la que abre el disco "Aquella cantina de la ribera", y la que le da título, la excelente versión del clásico "Margot". Destacaría tambien la versión del mexicano Jose Alfredo Jimenez de "Tu recuerdo y yo".
El resultado, de nuevo, es original y diferente a lo que se venía escuchando por entonces, y vuelve a funcionar bastante bien a nivel comercial.
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