Canciones como “We both go down together” (himno fatalista con aires del “Losing my religion” de REM), “The sporting life” una de sus mejores canciones con un corte de inspiración Motown en el que repiten homenaje a la cosecha cinematográfica del free cinema, “16 Military wives” otra joya de su repertorio, “The Mariner’s revenge story” canción-río de corazón tradicional donde Meloy muestra sus credenciales como storyteller o “The engine driver” una de sus canciones de desamor más conmovedora hasta la fecha, les pondría por méritos propios, entre las bandas de pop (sin etiquetas) más destacadas del momento.
Si bien Picaresque sigue la predilección de su predecesor por la navegación y la mitología, el resultado fué su producto más accesible (y decididamente optimista) del grupo hasta ese momento..

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