El disco se abre con "Feel so different", pieza que eleva una plegaria con el sonido de un violín que no para de lacerar durante toda la pieza. La voz, doliente, incluso abatida, mantiene siempre el arrojo. Un poema anónimo gaélico del siglo XVIII¹ es la letra de la segunda canción, "I am stretched on your grave", muestra el duelo del amor perdido por siempre. La protesta política marcha con la bandera en alto y el racismo es denunciado en "Black boys on Mopeds", la letra declara e imputa a Margaret Thatcher un cinismo e hipocresía propio de políticos.
La porción comercial del disco la conformaron sus cuatro sencillos. En el primero, "Jump in the river", Sinéad O'Connor despliega algunas destrezas al encargarse de letra, guitarra, teclados y de la programación de la batería. El segundo sencillo enmudeció al mundo, "Nothing compares 2 u", piadosamente entonado, recorre aflicciones sin remedio. En "The Emperor's new clothes", la música sacude con la guitarra de Marco Pirroni, ex integrante de The Banshees y de Adam and the Ants, con el bajo de Andy Rourke, mientras que, en la batería, quien fuera su esposo, John Reynolds, dispersó ritmo a esta pieza. "Three babies", el cuarto sencillo, evoca sufrimientos maternales, una alegoría a sus tres abortos sufridos.
Este su segundo trabajo merece por lo menos una segunda oprtunidad, sobretodo ahora que sabemos que no habrá ya más oportunidades.
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