Nombre clave en el garaje estadounidense, los Seeds de Sky Saxon presentaron en este álbum debut su áspero y simple sonido, tres acordes practicamente invariables a lo largo del disco, fiera, trémula vocalidad, ritmo monocorde y latigazos sónicos de órgano.
Junto a “Can’t seem to make you mine” (impagable la versión que hizo Johnny Thunders en los 80
de este melocotonazo) y “Pushin’ too hard”, sus grandes clásicos y dos de las mejores piezas del disco, hallamos otras diez canciones cortadas casi todas por un mismo patrón, hecho muy atractivo para unos y aburrido para otros, dependiendo de la conexión emocional del oyente con su música proto-punk.
de este melocotonazo) y “Pushin’ too hard”, sus grandes clásicos y dos de las mejores piezas del disco, hallamos otras diez canciones cortadas casi todas por un mismo patrón, hecho muy atractivo para unos y aburrido para otros, dependiendo de la conexión emocional del oyente con su música proto-punk.
Resulta excitante cuando aciertan (que es casi siempre) en la fusión con ecos de los Stones de agresiva sonoridad con una lograda melodía o una hipnótica estructura, como así ocurre en sus mejores temas, todas ellos con asuntos de ligoteo, desdén emocional y/o crisis amorosa: “No escape”, “Girl, I want you”, “Try to understand”, “You can’t be trusted” o “Excuse, excuse”, placenteras flagelaciones de bullicioso garage rock,

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