lunes, 29 de marzo de 2021

ASTRUD Algo cambio (Austrohúngaro, 2006)


 Tras tres discazos que no fueron sino un hervidero de hits pop perfectos, era inevitable pensar en hacer algo como "Algo Cambió" (Sinnamon, 2006), un disco recopilatorio que llegaba en un momento de inflexión para el dúo catalán y quizás también para muchos de sus fans. Había llegado la hora de recapitular y decir: "bueno, esto somos y nos encanta".

Como toda buena compilación, el


Algo Cambió de Astrud no solo es un grandes éxitos sino un álbum imprescindible en la discografía de cualquier banda seria. Efectivamente algunas son un coñazo pero la gracia de Astrud, infinita, le da ese toque naif que tanto nos gusta a sus seguidores con la inclusión de caras B de sus singles y de canciones recogidas en otros recopilatorios y proyectos.

Magníficas piezas como "El teclista telequinético""Los novios instantáneos" y versiones punteras de Magnetic Fields, Pulp y Family

miércoles, 17 de marzo de 2021

JAPANDROIDS Near to the wild heart of life (ANTI-, 2017)


Near to the wild heart of life empieza bien, de hecho empieza en su cima con el tema que le da título. Exultante, tiene todos los ingredientes que hicieron de Celebration rock (2012) un disco para celebrar. La excitación al escucharlo está asegurada, ¿cuántos momentos más así nos deparará el disco? lamentablemente, ninguno. Nos conformaremos, por ejemplo con esa agradable aproximación al croon-rock springsteeniano de "North east south west". El viraje folkie parece tener que ver con un mayor enraizamiento en el continente americano, y es un viraje correcto. Como correctas son "True love and a free life of free will" o "No known drink or drug". Son canciones en las que trabajan muy bien esas producciones que podrían tener lo mismo U2 que Snow Patrol y que parecen basarse en un universo lírico que tampoco es precisamente el de Dylan.

Esta espiral de creativamente destructiva madurez les lleva a tocar fondo con los efectos electrónicos de la dupla que forman la canción más corta y más larga del disco, hablo de la absolutamente inane "I'm sorry (for not finding you sooner)", demasiado pretenciosa, y en segundo lugar la eterna, en el sentido negativo de la palabra, "Arc of bar", que suena a 90's pero no a los que nos gustaría, evoca las producciones pop más insípidas de la época, esas que sampleaban guitarras a base de sintetizadores. Y cuando estás perdido en el tedio que con tanto empeño crean, piensas: ¿es esta la misma banda de "Young hearts spark fire"? ¿la misma que incluyó un cover de The Gun Club en su segundo disco? 

Tras tamaño tiro en la pierna, tampoco el pop brioso de "Midnight to morning" consigue redimirles por mucho que el tono redentor sea algo muy buscado en esa producción que sueña con llevar el rock de corte americano a las cotas más épicas del pop. Al menos "In a body like a grave" consigue, a base de repetición, cerrar el disco en un tono acústico que  resulta más conciliador con su antigua esencia que otros. Al menos, recupera un poco ese cierto aroma a cerveza, que la mayor parte del tiempo, sabe a light.


lunes, 15 de marzo de 2021

VIC CHESNUTT North star deserter (Constellation, 2007)


 Si hay algo que le sobraba a Vic Chesnutt hasta la fecha era reconocimiento y prestigio (sobre todo en su país); sólo hay que acudir a la lista de ilustres que, de una u otra forma. han reconocido su legado (REM, Madonna, Smashing Pumpkins…) para darse cuenta de ello. Pues bien, lo que logró con este su disco póstumo el de Athens es que su figura se agigantara aún más en esa misma dirección. Y todo gracias a rodearse de forma efectiva y controlada de una plana mayor de perros verdes bajo el protector manto del sello canadiense Constellation. A Silver Mt Zion, Bruce Cewdon (GYBE!) y Guy Picciotto (Fugazi) son algunos de los nombres que han contribuido a dotar de texturas, arreglos de cámara, sonidos espectrales e intensidad ruidista las descarnadas y desnudas tonadas de la acústica de Chesnutt, cuya voz y lírica adquieren un matiz más profundo, oscuro y místico que nunca. Canciones como la estremecedora “Glossolalia”, la reveladora “You Are Never Alone”, la inquietante “Splendid” o la abrumadora “Debriefing” contribuyen a que este veterano cantautor reviente las costuras del folk de autor, empapándose del peligroso talento de los colaboradores de excepción que le han acompañado. Notrh star deserter fué un paso al frente en una de las carreras más sólidas, certeras e imprevisibles del universo indie.



sábado, 6 de marzo de 2021

ASH Free all angels (HOMEGROWN, 2001)


Supongo que nadie dudará que en “1977”, su primer álbum, encontramos algunos de los hits de la escena independiente de los últimos años, sólo hay que escuchar ‘Girl From Mars’. Y supongo que todo el mundo coincidirá, además, en que el segundo trabajo de los británicos -“Nuclear Sounds”- se ha quedado en un experimento fallido.

Así, llegamos a este tercer disco, “Free All Angels”, en el cual, afortunadamente, Ash vuelve a sus orígenes. Infinidad de calificativos han acompañado a este grupo, desde el punk-pop hasta el clásico pop-rock. Pero, para qué complicarnos, simplemente se trata de una banda de melodías frescas y en ocasiones pegadizas (que no equivale a vulgares), todo ello acompañado de una rabia juvenil.

Los trece temas que contiene “Free All Angels” no dejan a uno indiferente, se cuelan rápido en tu vida, pero tan rápido como suben a nuestro olimpo musical, también bajan, aunque uno siga reconociendo que está ante un puñado de buenas canciones y no ponga reparos en escucharlas tantas veces como haga falta.

La voz de Tim Wheeler conserva ese punto intermedio entre la energía que tenía en sus inicios (con 17 años) y la candidez con la que envuelve las canciones más emotivas. El álbum que nos ocupa es, entonces, una muestra equilibrada de brillantes canciones. Por un lado, nos ofrecen esos ‘muros’ construidos a base de guitarras poderosas y voz enérgica; por el otro, firman con gran nivel los ritmos más lentos y dulces, donde las guitarras dejan un mayor protagonismo a una melodía preciosista.

En el primer bloque, se encuandran títulos como “Burn Baby Burn” (arrolladora), “Cherry Bomb”, “Submission”, “Pacific Palisades”, “Shark” y “World Domination”, siendo estas dos últimas las referencias más claras de la vertiente agresiva del grupo. Estas canciones oscilan entre la rabia más pura de éstas últimas y el mayor gusto por una melodía, como las dos primeras

En cuanto al otro extremo, las muestras más emotivas, que se disfrazan de baladas en alguno de los casos, simplemente nombramos el resto de los temas. La elegancia de “Candy”, la brillante “Someday”, el estribillo pegadizo de “Sometimes” o la evocadora “There’s A Star”.

Las tres canciones que completan el álbum se situarían más bien en un punto intermedio. Ahí, nos encontramos el acertado primer single –“Shining Light”-, que alcanza un gran nivel pese a su sencillez. Y revestidos de melodía dulce, a la vez que con unas guitarras que destilan fuerza , también rescatamos las dos restantes: “Walking Barefoot” y “Nicole”.


PALACE MUSIC Arise, therefore (Drag City, 1996)

 Una vez más, Will Oldham con este trabajo emerge de la turbia neblina del Medio Oeste con otra ración de encantadoras y discretas reflexion...