Era una época intensa y creativa para la banda liderada por Martin L. Gore. Apenas habían lanzado Some Great Reward (1984) y ya tenían People are People (1984), flamante recopilación que pretendía penetrar el mercado de Estados Unidos. De hecho Depeche Mode apuntaba con toda su artillería para la conquista del mercado global.
Black Celebration efectivamente sabe a madurez. La banda dejaba los ritmos synth pop estilo OMD de sus años de Speak & Spell (1981), para abrazar la oscuridad. “A question of time” es una provocación moderna para las quinceañeras de ese momento, seducidas por la fina perversión de su letra, y el gris maravilloso del video dirigido por el maestro Anton Corbijn. Esta fue la primera vez que trabajarían juntos.
Cada track en el álbum estaba pensado para convertirse en parte de la construcción de un todo. Sumergido en una intensa negrura tenemos “A question of lust” con su coro delicado y suave, penetrante como las frases usadas en el bondage de los juegos del amo y el maestro; del pasivo y activo.
“Stripped” era el orgullo del álbum. El track más trabajado, la propuesta para conquistar las listas de popularidad y dejar en claro que el trabajo de Depeche Mode no estaba improvisado. Sin embargo el track, a pesar de llegar al No. 15 en las listas del Reino Unido, fue considerado por la banda como un fracaso. En Estados Unidos ni siquiera fue lanzado como sencillo sino como la cara B de “But not tonight”, que ni siquiera ingresó al Hot 100 de Billboard.
Grabado en los estudios Westway, Black Celebration se convirtió para Depeche Mode en un obsesivo trabajo basado en el principio herzogniano de “vivir el arte”. Tras cuatro meses de encierro consensuado, se convirtió en una horrible experiencia claustrofóbica que se puede sentir en tracks muy elaborados como la fúnebre “Fly in the Windscreen”, o en los loopeados coros casi infinitos de “It Doesn’t Matter Two”.
Número cuatro en las listas británicas, Black Celebration es considerado un disco de culto dentro de la rica discografía en la carrera de la banda.
Es su álbum más oscuro, marca el final de su inocencia y representa su entrada al círculo de las grandes estrellas de su generación. Depeche Mode estaba listo para conquistar el mundo y ser una de las expresiones principales de su tiempo.




