Sebadoh empezó como el hobby de dos chicos que pasaban el rato en una residencia universitaria con un reproductor de casettes de cuatro pistas y un poco de hierba, pero para 1994, el proyecto paralelo de Lou Barlow (Dinosaur Jr)
había madurado hasta convertirse en una auténtica banda de rock, y en Bakesale, sonaban más como tal que nunca. Con la marcha de Eric Gaffney , la atención se centró en Barlow y sus canciones, y este se destacó con algunos de sus mejores trabajos hasta la fecha.
Las confesiones introspectivas de "Not a friend" y "Dreams" eran más articuladas y sentidas que sus trabajos anteriores, y hay una gracia punzante en sus melodías, mientras que aporta un toque de guitarra rock a "License to confuse" y "Magnet's coil". Las melodías del bajista Jason Loewenstein no están tan inspiradas como las de Barlow , pero son efectivas, y sus giros se complementan muy bien con el trabajo de su compañero de banda.
Y aunque Sebadoh claramente había aprendido mucho de sus años de dedicación al lo-fi, en Bakesale trabajaban en auténticos estudios de grabación y en lugar de tener que esforzarse para escuchar las canciones a través de capas de oscuridad auditiva, aquí Sebadoh irrumpía por los altavoces alto y claro. Y esta versión de la banda resistió bien el escrutinio; Barlow , Loewenstein y el baterista Bob Fay quizá no fueran la banda más compacta del mundo, pero tenían la energía y el compromiso para hacer que estas canciones funcionaran, y el sonido simple, directo y emocionalmente puro de Bakesale les fue de gran ayuda.
El álbum se sitúa entre la música más potente y accesible que jamás publicarían. Bakesale confirmó que, tanto en teoría como en ejecución, Sebadoh había madurado hasta convertirse en una gran banda de indie rock, y si su obsesión por el amor y la autoestima fracturada aún parecía adolescente, al menos habían pasado de ser estudiantes de octavo a estudiantes de último año de instituto, y eso es un gran salto si se mira en retrospectiva.


