lunes, 24 de junio de 2024

F.A.N.T.A. El chico con rayos x en los ojos (MUSICA PARA TOP, 2007)


 La tercera entrega de F.A.N.T.A fué uno de los mejores discos de su carrera. Su primer álbum fue bueno. Corto, intenso, divertido. El segundo supuso un paso atrás, pese a que contenía dardos certeros como “Bruce Lee” y “Bazar oriental”. En este se desquitan con un disco en el que, si bien la fórmula es la misma de siempre (punk ramoniano de no más de dos minutos), los de Santa Coloma salen muy bien parados.

Aquí hay melodías mucho más imaginativas, arreglos vocales más innovadores y letras adictivas y con mayor pegada que en su anterior entrega. Del total de los diecisiete cortes sólo flojean para mi en un par, “Todo es por tu amor” y “Hechizo de amor”, las más edulcoradas, pero como tomo buen disco de punk pop invita a una segunda y tercera escucha de manera consecutiva. 

Hay un hit incontestable: “Iker Jiménez”, himno dedicado al parapsicólogo más famoso de la televisión. Echan mano de temas de actualidad para firmar los momentos más brillantes del disco, “Adicto a tu fotolog” y “Cambio climático”, diseminan los clichés del género con criterio para conseguir no empachar: un justo homenaje a The Cramps en “Mi coche fúnebre”, reconstrucciones del legado de Sonic Surf City y The Queers en “Ya no quieres verme más” y “2084 Planeta Tierra”, y los preceptivos guiños temáticos a la ciencia ficción y los tebeos en “El chico con rayos X en los ojos” y “Cómics de Marvel”.

 Es el disco que los supporters (su particular club de fans) esperaban de ellos, el que los siguió encumbrando como los perfectos segundones del
punk pop
patrio. Qué no cambien nunca.

lunes, 10 de junio de 2024

LA HABITACION ROJA Sagrado corazon (Mushroom pillow, 2016)


 Decimo disco de los valencianos, ahi va la crítica de MondoSonoro firma da por Carlos Perez De Ziriza...

En este trabajo LHR ensanchan sin traumas la marca de su discurso.
“You gotta be cool” es la prueba más palpable. Un radiante single de adelanto, llano, directo y con estribillo en inglés, exento de complicaciones, que podría arquear la ceja del fan de largo recorrido. Pero también lo es el dueto con Zahara en “24 de marzo”, que remite a cualquier hit de Jeanette. Otros pasajes revelan continuismo con su pasado inmediato, como “Al querer”, que enlaza con ese molde de balada croonerizada y a tumba abierta que explicitaron hace algo más de dos años en “Si tú te vas”. O “La deriva continental”, que al igual que algunos de sus últimos singles, articula un swing bailable que parece carne de remezcla.


El álbum, en síntesis, es un muestrario condensado de todas sus potencialidades, porque “La vida es muy corta” exhibe músculo rock sobre guitarras crispadas, si nos vamos al otro extremo de su balanza. Y porque la pegada de los estribillos de “Nuestro momento” o “Albufera” (con Ramón Rodríguez a los coros) tienen todos los números para revelarse como clásicos instantáneos de su discografía, mucho antes de que los arpegios finales de “Ahora todo es posible” (que tanto recuerdan a “747”, el broche con el que los suecos Kent cerraron su inolvidable “Isola” hace casi veinte años) suman al oyente en una plácida despedida. No hay demasiada trampa ni cartón con ellos. Pero tampoco motivo para el escepticismo ni el desengaño. Porque en lo suyo no fallan, y su receta es más diáfana que nunca.

viernes, 7 de junio de 2024

LLOYD COLE Don't get weird on me babe (Capitol, 1991)


 El segundo álbum en solitario de Lloyd Cole, Don't Get Weird on Me, Babe, de 1991, se adelantó media década a su tiempo. Si hubiera salido en 1996, después del proyecto Cardinal de Richard Davies , el Gideon Gaye (1994) de High Llamas y la nueva creencia en los círculos indies de que Pet Sounds y Burt Bacharach eran íconos musicales dignos de veneración, este trabajo habría encajado perfectamente. El año en que aparecieron el Loveless de My Bloody Valentine y Nevermind de Nirvana , Don't Get Weird on Me, Babe (título cortesía de Raymond Carver) fue considerado una auténtica rareza. Sin embargo, en retrospectiva, es claramente una de las mejores obras de Lloyd Cole. 

El álbum se divide en dos partes bien diferenciadas. Una (la primera mitad en los EE. UU., la segunda mitad en el resto del mundo) es más del característico pop de guitarra alfabetizado y tintineante de Cole, con la excelente "Tell your sister" y el inusualmente rockero "She's a girl and i'm a man". lo más cerca que estuvo Cole de un sencillo de éxito estadounidense. Este lado presenta una banda principal de Fred Maher (quien coprodujo) a la batería, Matthew Sweet al bajo y Robert Quine a la guitarra. Ese trío también aparece en la otra mitad del álbum, pero ese conjunto de seis canciones está dominado por una orquesta completa arreglada y dirigida por Paul Buckmaster . Las dramáticas orquestaciones de Buckmaster añaden una dimensión completamente nueva a las canciones con bordes más oscuros sin ahogarlas en el estilo Mantovani . De hecho, los arreglos son bastante discretos, especialmente en el inquietante y silencioso "Margo's waltz", una hermosa canción con una parte de bajo de jazz de Leland Sklar , vibraciones sutiles, coros femeninos entrecortados y batería casi subliminal. Con una fuerte reminiscencia del trabajo más sobrio de Bacharach de los años 60, especialmente durante los encantadores solos de Hammond B3 del ex Commotion Blair Cowan , "Margo's w
altz" se encuentra entre las tres o cuatro mejores canciones que Cole haya escrito. Sin embargo, es sólo uno de los muchos aspectos destacados de este álbum excepcional y subestimado.

miércoles, 5 de junio de 2024

THE NEON JUDGEMENT TV Treated (LD Records, 1988)


 The Neon Judgment es una banda belga de new wave , formada en Lovaina en 1981 por Dirk Da Davo (nacido Dirk Timmermans, teclados/vocalista) y TB Frank (nacido Frank Vloeberghs, guitarrista/vocalista). A menudo han sido citados, junto con la banda belga Front 242 , como los pioneros de la música corporal electrónica (EBM) un género de baile electrónico de principios de la década de 1980 que combina música industrial y electro 

Los dos temas que se incluyen en este EP son dos auténticos pelotazos, en ellos podemos encontrar todo un tratado en música europea y fria, industrial. Fueron dos de sus mayores éxitos e influencia máxima en posteriores bandas como Laichbad, Nine Inch Nails.



Aunque se volvieron a reunir posteriormente podríamos decir que este trabajo cierra su época dorada.

PALACE MUSIC Arise, therefore (Drag City, 1996)

 Una vez más, Will Oldham con este trabajo emerge de la turbia neblina del Medio Oeste con otra ración de encantadoras y discretas reflexion...