El título del disco nos lo narra "Esta todo en el mapa", lo que no nos dice, es que es lo que podemos encontrar en él, si la extensa carrera de Howe Gelb, o las directrices del sonido de una de las bandas más míticas de lo que se ha venido a denominar nuevo rock americano. Eso lo tenemos que descubrir escuchando It’s all over the map.
Un disco que si bien muestra una cara más desnuda y transparente de Giant Sand, es una clara referencia en su discografía. En el que además es palpable la presencia de John Parish en algunas de las composiciones. Para dar forma a un trabajo compuesto quince temas, donde este artesano mezcla de nuevo, el folk con el rock y el pop, en atmósferas cargadas de cinceladas añejas e incluso atreveríamos a decir que oscuras en según que casos que nos relatan encarnizadamente algunas de las escenas de la sociedad norteamericana.
Después de cuatro años desde la publicación de Chore Of Enchantment ( 2000), y más de diez discos a sus espaldas como Giant Sand, sin contar con sus proyectos en paralelo. La banda de Tucson, Arizona, volvió a la carga con este larga duración, donde retoman de nuevo su línea basada en el rock de raíces profundas y arraigadas a un sonido denso y carismático. Dando forma a temas como "Classico", donde el solo de guitarra acústica acoge básicamente el protagonismo, dejándose guiar por el camino que le va marcando la guitarra eléctrica y demás acompañamientos que la ensalzan hasta el clímax. "NYC of time", donde hace su aparición el piano, y donde claramente hayamos ese despedazamiento de melodías sueltas que hacen un todo emotivo, que nos cala hondo y golpea fuerte. Después encontramos temas tan guitarreros y enérgicos como "Anarchistic bolshevistic cowboy bundle" (guiño a los Sex Pistols), cargado de cierta ironía. O pasamos al lucimiento en las voces de Gelb en "Remote". Y encontramos una sorpresa en "Forçats innocents", donde además de cantar en francés, hace su aparición una mandolina.
Este trabajon és un combo de retratistas de los sonidos puros, añejos, claros y auténticos, una auténtica compilación de melodías que han sabido mantener a lo largo de todo este tiempo.
Disco de los raros raros del gruñón de Belfast, podríamos decir que és uno de sus discos menores, de esos que a dia de hoy te encuentras facilmente en las cubetas de discos baratos y del que muy pocoa hoy en dia se acuerdan. Evidentemente tampoco ninguna de sus canciones suenan en sus conciertos.
Aun así para mi gusto tiene temas bastante repescables. La primera canción, "Celtic ray", hace referencia a la relación entre el músico y la antigua cultura celta y a su habilidad de transmitir mensajes a través de la Madre Irlanda. "Northern muse (Solid ground)" añade una temática similar. "Dweller on the Threshold" está acreditada a las enseñanzas religiosas de Bailey. "Beautiful vision" puede interpretarse como una visión del cielo o de su novia, quien también marca una influencia en "She gives me religion" y "Vanlose stairway" (que hace referencia a las escaleras del apartamento en el que ella vivía).
"Cleaning windows" relata el primer trabajo de Van Morrison y los últimos días de su adolescencia. La melodía es más optimista y queda adornada con una guitarra. Brian Hinton comentó que "Across the bridge where Angels dwell" trata literalmente sobre el puente que separaba el hogar de Morrison en Mill Valley, California, y el de su hija, Shana, que vivía con su madre. "Scandinavia" cierra el álbum como tema instrumental realizado por Van Morrison al piano y respaldado por Mark Isham en el sintetizador y por una batería que se asemeja al latido del corazón.
En 1982, John Milward, en Rolling Stone, tuvo una respuesta mixta para el álbum, del que comentó: «Es tan enfáticamente grande a medias, que si olvidas las cuatro canciones malas y no juzgas los instrumentales, la integridad secuencial y temática del disco se fortalecería». En 2007, Rolling Stone situó Beautiful Vision como el peor álbum de Morrison y lo situó en el puesto cuatro de la lista de los quince peores discos de grandes bandas.
Desde la acertadamente llamada "Intro", los xx te llevan a su mundo de melancolía, deseo y sueños y nunca te dejan ir. En el transcurso de los breves 38 minutos siguientes, se desprenden capas de reflexiones íntimas y cavilaciones nocturnas mientras los vocalistas principales Romy Madley Croft y Oliver Sims intercambian líneas y versos de una manera que presenta una narrativa intrigante de "él dijo, ella dijo" para cada uno. pista. Esta estructura de composición y entrega de canciones no se presenta como un truco, sino como una necesidad de expresión como si cada voz fuera silenciada sin el apoyo de la otra.
Con el apoyo de ritmos escasos y una producción minimalista dirigida por Jamie Smith (más tarde conocido como Jamie xx), el álbum ofrece destellos de dream pop en "Islands", "Night time" y "Crystalised". Pero en su mayor parte, el álbum se mueve en un ambiente serpenteante y tranquilo de consuelo que se muestra en temas como "VCR", "Infinity" y "Shelter".
El atractivo de xx está en su confianza. En lugar de irrumpir en la escena, tanto la banda como el álbum parecen estar contentos de emerger y revelarse lentamente, lo que hace que el proceso de escuchar el álbum en su totalidad sea aún más gratificante.
El álbum, producido por Daniel Lanois, fue considerado por una amplia parte de la crítica musical como el «regreso artístico» de Dylan, tras el lanzamiento de varios trabajos de menor éxito y repercusión comercial supuso además el primer trabajo con material nuevo en siete años, después de dos álbumes con canciones folk tradicionales, e incluyó en palabras de Stephen Erlewine un «sonido nebuloso y ominoso» debido al trabajo de Lanois, con quien el músico grabó anteriormente el gran Oh Mercy en 1989, y que «encaja con canciones densamente detalladas, amargas y dóciles, que Dylan interpreta con una angustia adecuada».
Lanois admitió posteriormente dificultades a la hora de trabajar con Dylan, a quien llegó a calificar de «hombre excéntrico». En una entrevista, comentó que ambos solían salir al aparcamiento para discutir sobre la grabación sin la banda. Según Lanois: «Elaboraba la discusión en la canción «Standing in the Doorway» y le comenté: «Escucha, me encanta «Sad eyed lady of the Lowlands», ¿podemos robar ese sentimiento para esta canción?». Él dijo: «¿Crees que podría funcionar?» Luego nos sentábamos y solía pensar que si la gente viese aquello no se lo creería».
Time Out of Mind obtuvo además el reconocimiento de la industria musical al ganar tres Grammy en las categorías de mejor álbum del año y mejor álbum de folk contemporáneo, mientras que la canción «Cold irons bound» se alzó con el premio a la mejor interpretación vocal de rock masculina.Fue también votado como el mejor álbum del año en las encuestas Pazz & Jop de la revista Village Voice, y situado en el puesto 408 en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos elaborada por la revista Rolling Stone.